Luminous Words

Días Eternos (La Reina Vampira, #1) - Rebecca Maizel, Camila Batlles Vinn http://luminous-words.blogspot.com.es/2013/06/resena-dias-eternos.html


Tras siglos labrándose la fama de una de las vampiresas más temidas, haber formado el aquelarre más letal, haber vivido más vidas de las que puede recordar, Lenah Beaudonte ha conseguido lo que más deseaba: volver a ser humana. Sentir el tacto de una caricia, el frescor del amanecer... Y enamorarse de la forma que sólo pueden hacerlo los humanos. Pero su felicidad durará poco, cuando su aquelarre se entere de su fuga no cesarán hasta matarla para recuperar a su reina.

Decir que me ha decepcionado es quedarse corto, creo que no ha habido prácticamente nada rescatable de este libro: ni la historia, ni su planteamiento y ni por supuesto sus personajes me convencieron en absoluto. Quizás sea por el motivo que expliqué en esta entrada, quizás porque simplemente - y a pesar de las buenísimas críticas que le precedían - Días Eternos es un libro más, del montón. Al leer la sinopsis, te esperas otra cosa: una protagonista fuerte, malvada y sangrienta, de esas que bailan la macarena sobre tu cadáver, amante de sentir y causar dolor... Se suponía que Lenah debería haber sido una chica oscura y sexy, con carácter y dura de pelar, pero en vez de eso me he encontrado con otra Peggy Sue que corre detrás del trasero del chico guapo de turno (del cual se enamora a primera vista, faltaría más) y se comporta como una quinceañera. A ver querida, que tienes más de 500 años, ¡Que se note! Incluso cuando se narraban los flashbacks en los que se comportaba como un vampiresa como Dios manda, sentí que se daba aires de grandeza y poco más, me pareció forzado y falso a más no poder.
Y no hablemos de Justin: rico, guapo, ligón... Pero obviamente es ver a Lenah y se ata al celibato y al amor eterno hacia ella, le presenta a sus padres y van al baile de graduación. Por favor.

Podría continuar poniéndole pegas y más pegas: el resto del elenco también es un estereotipo andante (quizás con la salvedad de Rhode y Vicken, los cuales me han enamorado), sin evolución alguna o con un cambio radical que no se justifica por ningún lado; la trama me pareció plana, como si no fuera a ninguna parte y llena de páginas vacías y escenas metidas en calzador... Un auténtico desastre. Por no hablar de que las primeras 300 páginas son un tostón absoluto: Lenah y Justin se besan detrás de un árbol, la ex la odia por robarle el novio, el mejor amigo está celoso porque - obviamente - está enamorado de ella... ¿Os suena de algo?

Por suerte, el ritmo da un giro radical cuando quedan 80 páginas, en las cuales se concentra toda la acción: giros dramáticos, escenas de pelea... Pero lo que ha salvado el libro ha sido el final: perfección. En ese momento Lenah deja de sentirse el ombligo del mundo (para convertirse en una mártir, cosa que no mejora demasiado, pero no nos quejaremos) para dar paso a una humildad y un desenlace sorprendentes. Y probablemente es lo que más me molesta: después de tres cuartas partes de libro poniendo los ojos en blanco, viene la autora y me planta un final que saca mi lado sensiblero y acabo llorando a mares. Señorita Maizel, si saber hacer un final precioso como ese, ¿Por qué no pusiste un poco más de gracia en el resto del libro?

En conclusión, Días eternos posee un planteamiento original que pudo haber dado mucho más de si pero que se quedó en el intento. ¿Lo recomiendo? Honestamente, no. No es sólo que no ofrezca nada nuevo al panorama vampírico, es que también se sostiene con pinzas. Por mi parte no voy a seguir con esta saga, una de las peores lecturas del año.

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