Luminous Words

Las tres caras de la luna - Sally Gardner
http://luminous-words.blogspot.com.es/2013/06/resena-las-tres-caras-de-la-luna.html

Es un hecho: cualquier libro publicado bajo el sello de Nube de Tinta nos despedaza el corazón. ¿Por qué? ¿Tienen la fórmula del éxito? ¿El secreto de la coca-cola? ¿Nos tiene comprados? La respuesta es sencilla: publican libros que tienen fuerza, carácter, que van más allá de un simple drama, que atrapan y seducen al lector con realidades duras, reales y conmovedoras. Que te azotan el corazón como si fuera un saco de boxeo. Os lo digo en serio, si váis a la librería y véis un libro de este sello nebuloso, corred hacia él. No os arrepentiréis.

Pero ahora nos centraremos en Las tres caras de la luna. Venía secundado por criticas maravillosas, tenía las expectativas por las nubes y estaba corriendo en círculos deseando que el libro llegara a mis manos y cuando lo hizo... Mi gozo en un pozo. Las primeras treinta páginas se me hicieron eternas, cogía el libro, pasaba una mosca y lo dejaba. No conseguía entablar amistad con el protaognista y la trama me parecía una historia distópica más, con mucha opresión y nada nuevo que ofrecer. Hasta que pasó. Hasta que un acto tan brutal como sangriento fue visto desde los ojos de un niño y no tuvo trascendencia alguna. Probablemente los que hayáis leído el libro sepáis a qué momento me refiero, o quizás no os caló tanto como a mi. Sea como sea, la brutalidad de la escena se me caló en los huesos y desde ese momento fui incapaz de soltar las páginas.

“Huesos rotos, narices rotas, almas rotas, espíritus rotos. Roto todo. Me niego a que me rompan.”

Aunque al principio no consiguió engancharme, el libro lo devoré en dos tardes: se desarrolla en 100 capítulos de muy corta extensión - la mayoría de capítulos sólo tienen dos o tres páginas y hay algunos que incluso sólo un párrafo -, frases cortas y mucho diáogo. Ese es uno de los motivos por los que probablemente esta reseña termine siendo bastante corta, y terminaréis de leerla pensando que en realidad no os he dicho nada... ¡Pero es que ahí está la magia! Es un libro tan corto, tan especial, que siento que si le corto un pedacito le robaré el alma, que si sabéis demasiado no podréis disfrutar de cada una de sus facetas. Porque que sea un libro corto no quiere decir que no tenga mucho que contar.

Aunque la escritura puede pecar de sencilla y un tanto descuidada, ahí mismo radica su encanto: a través de las palabras de un niño descubrimos una realidad desgarradora y brutal, llena de imágenes, metáforas, inocencia y frases que rozan la poesía. Sally Gardner nos demuestra que no necesitamos palabras rimbombantes para crear las más bellas y crueles imágenes. Standish nos dice Colecciono palabras: son golosinas en la boca del sonido y él mismo, un niño supuestamente tonto y que no sabe ni leer ni escribir, nos enseña a paladear cada una de ellas, saborearla y descubrir todos sus secretos.

“Sentí que un grito brotaba en mi garganta. El abuelo me sujetó y caímos al suelo tambaleándonos. Los dos llorábamos. El abuelo me tapaba la boca con fuerza.
Aún llevo el grito dentro de mí. ”

Pero probablemente lo que más me ha impresionado es el final. Y qué final. Conmovedor, desgarrador, intenso... Una oleada de emociones que te golpea sin compasión y te persigue, sin dejar puedas despegarte de la historia incluso cuando ya has cerrado el libro.

En conclusión, Las tres caras de la luna es uno de esos libros breves pero intensos, sencillos pero arrebatadores; uno de esos libros que al terminarlo sientes un nudo en el estómago, asfixia en la garganta y los ojos anegados en lágrimas.

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